Bitácora de mi recuperación

julio 3, 2010

TRASTORNO DE PERSONALIDAD POR EVITACIÓN (TPE) – 1a. parte

Traducción del artículo de Lorri Baier-Barth y Amanda Crawford ubicado en:

http://www.avoidantpersonality.com/yahoogroupfiles/ExtensiveExplanation2AvPD.htm


TRASTORNO DE PERSONALIDAD POR EVITACIÓN (TPE)

El trastorno de personalidad por evitación (TPE) es considerado como un patrón de personalidad de distanciamiento activo, lo que quiere decir que los evitadores evitan a propósito a las personas debido al temor a la humillación y al rechazo. Se piensa que es una extensión sindrómica patológica de la personalidad “inhibida normal”, caracterizada por una apariencia conductual vigilante, una conducta interpersonal tímida, un estilo cognitivo absorto, expresión afectiva intranquila y una auto-percepción solitaria (Millon y Everly ). Según esta perspectiva, el patrón de evitación parece abarcar grados variables a lo largo de un continuum sintomatológico de leve a extremo. En los casos leves, una persona puede ser referida como normalmente tímida, mientras que los casos extremos indican trastorno de personalidad.

TPE vs. Fobia Social Generalizada

Los síntomas de TPE se superponen con aquellos de fobia social generalizada.
Widiger (1992) revisó 3 estudios (Holt; Herbert; Turner et al. [1992]) que demostraron que la FSG y el TPE están basados en la misma patología subyacente y difieren principalmente en la severidad de ansiedad social y funcionamiento social, siendo el TPE el trastorno más severo. La evidencia indica que la mayoría de las personas diagnosticadas con TPE también cumplirán los criterios de diagnóstico para FSG, pero esta visión apoya que personas con FSG  no necesariamente tienen TPE.

Criterios de DSM

El DSM-IV describe TPE como:
Un patrón general de inhibición social, sentimientos de inferioridad e hipersensibilidad a la evaluación negativa, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como lo indican cuatro (o más) de los siguientes ítems:

1. Evita trabajos o actividades que impliquen un contacto interpersonal importante debido al miedo a las críticas, la desaprobación o el rechazo.
2. Es reacio a implicarse con gente si no está seguro de que va a agradar.
3. demuestra represión en las relaciones íntimas debido al miedo a ser avergonzado o ridiculizado.
4. Se preocupa por la posibilidad de ser criticado o rechazado en situaciones sociales.
5. Se inhibe en situaciones interpersonales nuevas a causa de sentimientos de inferioridad.
6. Se ve a sí mismo socialmente inepto, personalmente poco interesante o inferior a los demás.
7. Es extremadamente reacio a correr riesgos personales o a implicarse en nuevas actividades debido a que pueden ser embarazosas.

¿Cómo se manifiesta el TPE?

La  aparición del TPE se da habitualmente al inicio de la edad adulta, con un índice de prevalencia igual entre hombres y mujeres (APA). Sin embargo según un estudio (Greenberg y Stravynski, 1985) la mayoría de las personas derivadas a la ayuda profesional debido a la disfunción social, considerado el mismo trastorno que TPE según Marks, eran hombres solteros. Una hipótesis sugerida para este descubrimiento es que la sociedad espera que los hombres sean los que inicien las relaciones románticas. Por tanto, cuando no establecen relaciones, es más visto como un problema en comparación con las mujeres que no inician relaciones pero de las que no se espera esto, en todo caso (Marks). Millon y Everly han sugerido 6 dimensiones en las cuales los síntomas de TPE pueden ser localizados.

Aspecto conductual

Los evitadores exhiben los estereotípicos rasgos de timidez y comportamiento retraído. La falta de confianza en otros de los evitadores también les puede parecer, a aquellos que los conocen bien, como una incesante cautela. Aun así, Kantor (1993) argumenta que la hostilidad conductual es también típica de aquellos que padecen TPE. Los evitadores pueden utilizar su timidez como una forma de herir a otros al impedirles acercárseles. Alternativamente, demostrarán su hostilidad de forma más declarada al insultar personas que intentan ser amistosas, por ejemplo. Esta reacción puede darse porque están identificando a su agresor y “lidian con el rechazo temido convirtiéndose en quienes rechazan”. Estas expresiones de hostilidad podrían ser vistas como respuestas de lucha defensiva. Para protegerse de ser rechazados, ellos rechazan a los otros primero. Esto es maladaptivo porque los evitadores tenderán a rechazar muchas personas que nunca los habrían rechazado en primero lugar.

En términos de apariencia, si es afectado por el TPE, lo será de una de estas tres maneras.
1) Los evitadores pueden tomarse considerable tiempo y esfuerzo en hacerse atractivos a otros. La idea subyacente es que al menos gustarán a otros por su apariencia cuando no por sí mismos.
2) Pueden consciente o inconscientemente, asegurar que su apariencia aleja a otros. Esto les proporciona algún control sobre sus vidas. En lugar de esperar en vano a ser rechazados, se aseguran el rechazo desde el inicio mediante sus propias acciones.
3) En el caso de evitadores que padecen TPET (trastorno por estrés postraumático) pueden vestirse a la usanza del momento en que el trauma ocurrió. Esta forma de vestir es un indicador de que están viviendo en el pasado.

La manera de hablar puede también ser afectada en el TPE. Es posible que los evitadores sean bastante silenciosos. Tal como explica Jerome Kagan: “Para un conejo, congelarse en el pasto es una señal de miedo. Considero que quedarse sin habla es una señal de diagnóstico similar para nosotros… Hay un circuito en el cerebro que controla nuestras cuerdas vocales y quedarse callado puede ser una señal de temor.” (Galvin, 1992). Es posible que cuándo los evitadores hablan, lo hagan despacio y con frecuentes pausas. (Millon y Everly). Esto es contrario a lo que leemos con respecto a la fobia social, donde las pausas en el discurso tienden a ser evitadas por ser entendidas como una señal de falta de conocimiento. Es posible también que los evitadores sean muy habladores, posiblemente debido a una descarga adrenérgica o una falsa creencia de que hablar incesantemente va a prevenir la muerte. Los evitadores que intentan alejar a la gente con su comportamiento, generalmente utilizan insultos o metidas de pata como forma de asegurar el rechazo (Kantor). Mientras esto esencialmente confirma su peor miedo, les vuelve a dar a los evitadores algo de control sobre cómo los otros reaccionan ante ellos.

Conducta Interpersonal

Los evitadores a menudo prueban a los otros para determinar si están o no siendo sinceros en su amabilidad. Debido a que frecuentemente pueden ver rechazo donde no existe, las personas tenderán a fallar en estas pruebas y luego más tarde serán evitadas porque pueden rechazar o humillar a aquellos con TPE (Millon y Everly). Por lo tanto, los evitadores frecuentemente tienen dificultades para iniciar y mantener relaciones (Kantor), en parte porque tienen la dificultad en confiar en otros y así, son muy reticentes a compartir sus sentimientos o permitirse ser vulnerables. Como medida de protección contra la humillación y el rechazo, pueden volverse evitadores de otros. Por otro lado, los evitadores pueden formar relaciones, incluso haciendo un esfuerzo para conocer nuevas personas. Aun así, estas personas son mantenidas a distancia. Por lo tanto, este grupo de evitadores está evitando intimidad más que evitando a las personas en sí.

Estilo cognitivo

Los evitadores controlan excesivamente la situación hasta el punto que de tanta información que están intentando procesar ya no prestan atención suficiente a la interacción en sí (Millon y Everly). La literatura en fobia social sugiere que los fóbicos son incapaces de seguir la interacción porque están muy concentrados en sus reacciones internas. Aun así, la investigación sobre el TPE enfatiza además que los evitadores están comprometidos con el control externo de las reacciones de las otras personas también. Este procesamiento adicional de la información podría contribuir a la severidad aumentada del TPE sobre la fobia social. El excesivo control por parte de los evitadores, combinado con una hipersensiblidad al rechazo hace que su percepción de rechazo sea poco menos que inevitable.
Sus disfuncionales procesos de pensamiento también pueden incluir miedo a ser vulnerable, porque hace que sea más fácil ser herido o humillados.
Es posible que también puedan ser perfeccionistas y rechacen a cualquiera que no viva según sus imposibles estándares. Esto puede ser otra vez un caso de rechazar a alguien antes de que sean ellos los rechazados. Otra posibilidad es que degraden a la otra persona de modo tal que si son rechazados les parecerá menos doloroso porque de todas maneras no les gustó la persona. Algunas personas creen que las relaciones simplemente implican demasiado trabajo y no vale la pena el esfuerzo. Es posible también que la justificación esté presente en esta creencia con la idea de que no es debido a su incapacidad para crear relaciones que no tienen ninguna sino porque no quieren malgastar su tiempo en relaciones. Algunos evitadores incluso
creen que tienen que evitar la intimidad porque “dando amor a otros reducen la energía que tienen disponibles para ellos mismos y que necesitan para sus procesos de vida vitales” (Kantor).

Expresión afectiva

Las personas con TPE pueden demostrar poco afecto por temor a que mostrando sus emociones se volverán más vulnerables al rechazo o a la humillación (Kantor; Millon y Everly). A un observador, los evitadores les pueden parecer tensos y ansiosos (Millon y Everly).

Auto-percepción

Los evitadores tienden a tener baja autoestima y a creer que no son dignos de tener relaciones exitosas. También son muy cohibidos, frecuentemente solitarios y ven en sus logros poco o ningún valor (Millon y Everly).

Mecanismo de defensa principal

Para soportar su infelicidad, las personas con TPE a menudo se evaden en la fantasía que es un medio “seguro” en el cual liberar afecto, agresión u otros impulsos que de lo contrario serían inadecuado, incómodo o imposible de conseguir en la realidad, (Millon y Everly). Los evitadores tenderán a leer, mirar televisión o soñar despiertos para huir de la realidad.

Etiología y Desarrollo

Desde un punto evolutivo de vista, la dicotomía “lucha o fuga” sugiere que tanto la hostilidad como la evitación son respuestas naturales ante el miedo. Se piensan que ambas están basadas en la ansiedad evocada por la presencia de un objeto o situación-estímulo temidos. Sin embargo, la evitación puede co-variar con el miedo, variar inversamente o variar independientemente (Rachman y Hodgson, 1974). Por lo tanto, el comportamiento de evitación parece ser más complejo que lo que es atribuible a la simple presencia de miedo o ansiedad. Lo que aparentan ser reacciones hostiles deliberadas hacia otros, tal vez indiquen procesos psicológicos sumamente complejos.

Comúnmente se cree que factores biológicos, incluyendo factores hereditarios y maternales prenatales, establecen las bases de la personalidad y de los trastornos de la personalidad, mientras que los factores medioambientales determinan la forma de su expresión (Millon y Everly). En el caso del TPE, la evidencia de importantes influencias biogénicas en su etiología y desarrollo es especulativa y débil (Millon y Everly). Aun así, existe alguna evidencia de que un temperamento tímido en la infancia puede predisponer a los individuos a desarrollar, más tarde en la vida, un TPE (Kaplan y Sadock, 1991). Mientras la timidez aparece para indicar hipoactividad, Kagan considera que esta tendencia, heredada, a la timidez es en realidad el resultado de la sobre-estimulación o un exceso de información recibida. Los individuos tímidos no pueden soportar el exceso de información por lo que se retraen de la situación como una medida de autoprotección. La incapacidad para soportar esta sobrecarga de información tal vez se deba a un bajo umbral autonómico al estímulo (Venebles, 1968). El mismo mecanismo tal vez también sea responsable por la hipervigilancia del evitador. Sin embargo, generalmente se cree que estos sustratos biológicos existen dentro de la personalidad evitativa como una base biológica para la aparición del trastorno en sí y que el desarrollo completo del TPE es probablemente debido a influencias medioambientales significativas (Millon y Everly).



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